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  eroticos > Fantasías EroticasMi

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se publicó en la web el 04 de Junio del 2007

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  Categoría: eroticos > Fantasías Eroticas
  Titulo:

Me desperté acalorada, sobresaltada, un sueño había entrado en mi mente, una necesidad que debía ser subsanada cuanto antes. Cogí mi móvil y llamé a Alex, mi “follamigo” como yo le llamo, un chico muy atractivo, de bonitos ojos verdes, un cuerpo perfectamente torneado, alto y con unos brazos fuertes como rocas. Al otro lado del teléfono se oyó una voz entrecortada y adormilada, era evidente que acababa de despertarle: - ¿Si?- dijo una voz dulce. - Hola, soy Liz, siento molestarte, pero tenía que llamarte. - ¿Pasa algo o solo quieres que nos veamos?-intuyó con un tono pícaro. - ¿Te viene bien en media hora en mi apartamento? - Tardo 15 minutos… Colgó, no hicieron falta más explicaciones. Tenía poco tiempo para arreglar el apartamento y ponerme mona, ya que lo que Alex prometía, cumplía; esa es una de las cosas que más me gustan de él. Ordené un poco mi cuarto, encendí alguna velita y puse música para el momento. Me di una ducha rápida, ya que estaba empapada en sudor después del sueño que había tenido, me peiné y me vestí con un conjunto de sujetador y tanguita color negro, el kimono sexy y los tacones de puta. Según me calzaba el segundo zapato llamaron a la puerta con los nudillos, flojito para no despertar a los vecinos. Cuando abrí la puerta ahí estaba el, con unos vaqueros deshilachados y una camiseta sin mangas que dejaba ver sus potentes músculos. Sin mediar palabra se lanzó a mis labios, mientras con un brazo cerraba la puerta. Su boca experta sabía cómo moverse en la mía, jugaba con su lengua, lamía y succionaba mis labios. Con sus manos rodeaba mi cintura y acariciaba mi culo. Yo le besaba el cuello, dando pequeños mordisquitos, le susurraba al oído lo mucho que me ponía. Me cogió por la cintura y me pegó bruscamente contra la pared, como me gusta eso, mmm, me subió y alineó mi pelvis con la suya. Ya era notable la rigidez del pene de Alex, ese enorme y duro pedazo de anatomía que tanto placer me había dado en ocasiones anteriores… Me besó los labios y siguió hacia el cuello, poco a poco bajaba hacia mis pechos ya erectos. Mordisqueaba mis pezones por encima del sujetador, mi ritmo cardíaco se aceleraba por momentos, ya estaba preparada para que me lo diera todo. Me besó y me llevó hasta mi cuarto, donde yo ya había dispuesto de todo lo necesario para pasar una magnífica velada: velitas, música de ambiente, sábanas de seda… Me tumbó sobre la cama con la delicadeza de un ángel, me observó por un instante y mostró esa sonrisa pícara que tiene, tiró del lazo del kimono y lo abrió. Mi piel estaba de gallina, mis pezones erectos y mi vagina húmeda. Me lamió desde el cuello hasta los pechos, donde se entretuvo un rato jugando con mis pezones, siguió bajando por mi excitado cuerpo hasta llegar a mi tanga, el cual acarició para cerciorarse de cuál era mi grado de excitación, que era bastante alto para el poco tiempo que llevaba Alex jugando con mi cuerpo. Agarró el empiece del tanga y lo deslizó hasta el suelo, acariciaba mis muslos con sus manos, y con su boca buscaba mi clítoris. Lo besaba y lamía mientras con su dedo índice preparaba la entrada de mi vagina para lo que vendría después. Con gran maestría movía su lengua en mi clítoris y su dedo en mi interior, mis gemidos fueron en aumento, la respiración cada vez se entrecortaba más, pequeños sonidos de placer salían de mi boca. De introducir solo su dedo índice, pasó a meter todos los dedos de golpe, mi cuerpo se estremeció de repente. Me retorcía de placer, arqueando la espalda y apretando el culo contra el colchón para sentirle más dentro de mí. Aceleraba el ritmo de penetración, me lamía cada vez más rápido y de manera más intensa, mientras con la mano que le sobraba acariciaba mis pechos. Mi gemidos pasaron a pequeños alaridos de placer, con las manos retorcía las sábanas fuertemente, no podía esperar más… Un orgasmo de características históricas se apoderó de mí, un gran escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba a bajo, provocando sensaciones que solo Alex me proporcionaba. Me incorporé y le bese como agradecimiento. Le agarré el culo y le tiré a la cama, mmm que culo, durito y bien puesto, me monté sobre el y jugué con mi lengua sobre sus pectorales, bajando abdominal a abdominal, llegando a esos vaqueros que tanto me gustaban. Los desabroché con cuidado, tiré de ellos y descubrí, como otras tantas veces, que era lo único que llevaba, carecía de calzoncillos, decía que le hacían sentir encerrado, y con lo que guardaba entre las piernas es normal… Pasé mis dedos sobre su enorme pene, provocando un estremecimiento que me pedía más. Bajé mi boca hasta su pelvis, introduciendo todo el pene en mi boca, lo apretaba con la lengua, acariciaba con mis dientes, eso le volvía loco, lo metía y sacaba de mi boca aumentando el ritmo poco a poco, mientras con mi mano estimulaba sus testículos. Su cuerpo se retorcía, gemía, apretaba mis pechos entre sus manos. Mi lengua intensificaba su tarea lamiendo más rápidamente su glande, introduciendo la puntita en la apertura de la uretra. Me tomó de las caderas y me subió, colocando con gran pericia mi vagina sobre su pene. Mmmm, primera embestida, suave y delicada, las que la siguieron eran mejores, mi cadera se movía en círculos mientras Alex me penetraba con fuerza, mis pechos bailaban de arriba a bajo, sus testículos golpeaban mi perineo, haciendo que disfrutara más cada embestida. Nuestras respiraciones se compaginaron en una melodía erótica, gemidos salían de nuestras bocas, nuestras manos rozaban nuestros cuerpos, acariciando cada centímetro. De entre los suspiros surgió un beso, casi lascivo. Bailábamos en la cama, me poseía como solo el sabe hacerlo, me agarró de la cintura y guiaba mi cuerpo con sus manos. El agotamiento era evidente, pero no podíamos parar. Me dio la vuelta y se situó encima mío para poder llegar más al fondo, me levantó las piernas y las colocó sobre sus hombros. Con la punta del glande acarició mi clítoris de nuevo, se separó un segundo y volvió al ataque clavándome el pene hasta el fondo. Sentía como si se me fuera a salir el alma por la boca de tanto entusiasmo que le puso al ataque. Su pelvis intensificó los movimientos, cada vez más rápido, se notaba que estaba a punto de estallar, y yo también. El placer se respiraba en el ambiente, la música de fondo era ensordecida por los gritos que salían de nuestras bocas. Apreté de nuevo el culo contra el colchón y Alex se juntó más a mí, sus manos se resbalaban del cansancio, las mías le animaban ayudándole a mover el culo hacia mí. Un silencio llenó la habitación, para ser cambiado en milésimas de segundo por dos alaridos de placer que se convirtieron en uno. El orgasmo nos alcanzó de pronto, recorrió nuestros cuerpos intensificándose en nuestros genitales, levanté la pelvis para sentir las últimas energías de Alex surgiendo de su interior. Caímos el uno al lado del otro, exhaustos, con la respiración todavía entrecortada. Me dio un largo beso y me abrazó. No hay nada mejor que sentir esos maravillosos brazos rodeándote después de haber disfrutado de un sexo de ese nivel. Como acostumbra a hacer, se quedó a dormir, muy juntos, acariciándonos, besándonos, mirándonos. Hay momentos en los que creo que vamos a acabar saliendo juntos, aunque de ser así seguro que no saldríamos del dormitorio… Espero que te haya gustado y me dejes tus comentarios. Gracias.


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