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  eroticos > AnalesMe comi a Olga por el culo

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se publicó en la web el 22 de Noviembre del 2007

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  Categoría: eroticos > Anales
  Titulo:

Olga ya prácticamente se había convertido en mi amante y creo que ella, aunque no me lo había dicho, también se consideraba algo así para mi. Yo vivía definitivamente obsesionado por esa mujer madura y casada, pues no perdía oportunidad de hablar con ella o de buscar uno de aquellos maravillosos encuentros sexuales. Olga me encantaba, a pesar de que siempre se la veía como triste o pensativa, yo no dejaba de tenerla y considerarla como mi símbolo sexual. Hace unos días, sin que ella se diera cuenta, la miré en la calle, iba delante de mi, pero a propósito me quedé a esa distancia, Olga iba vestida con una blusa amarilla encendida y con un pantalón de seda, muy elegante, color negro, como siempre exquisitamente arreglado su cabello semi rojizo. No me había dado cuenta en otras oportunidades, pero esa vez se le apreciaba una cintura estrecha y una cola grandísima y bien parada, que resaltaba, unas apetecibles nalgas. Yo siempre había estado obsesionado por sus deliciosos senos, los que eran mi locura cuando la tenía en la cama. Hoy, me di cuenta de su delicioso culo. Como tenía algo que hablar con ella, otro de mis frecuentes pretextos cuando se trataba de Olga, le dije que la esperaba en mi vehículo en una de las calles aledañas a su sitio de trabajo y fue así estacioné mi auto en el sitio acordado, y mi espera tuvo su premio, ya que unos diez minutos después la ví acercarse caminando con el mismo pantalón de seda negro y después de un saludo, nuestro consabido beso en la mejilla me contó que había tenido a uno de sus hijos enfermo pero que ya estaba otra vez "todo en orden" y nos movilizamos, pues fue Olga quien me dijo que nos fuéramos a un lugar más alejado y tranquilo, que su esposo había viajado y que tenía tiempo para demorarse. Yo sabía, desde luego, que en esas palabras no se encerraba nada diferente a un nuevo y delicioso encuentro sexual. Ya en el auto, le pregunté si seguía todo bien por casa y le dije ya ve uno aquí de insistente, y fui sincero con ella al decirle que la verdad es que me atraía muchísimo, que nunca había logrado olvidar los encuentros sexuales con ella. Mi sinceridad no asombró a Olga, pues, por el contrario, ella también lo fue conmigo, al decirme que yo la había hecho volver a sentirse mujer de verdad y que también ella recordaba aquellas ocasiones en las cuales yo le había hecho el amor, me dijo que sentirse de nuevo así, viva sexualmente, la llevaba a arreglarse mejor y a mostrar toda su sensualidad. De ahí en adelante, nuestra confianza ya fue mayor, porque, como nunca antes había sucedido, acordamos en que cuando estemos solos nos íbamos a tutear. Fue entonces cuando, ya lejos del centro de la ciudad, me dijo a donde me vas a invitar, y yo, excitado al máximo, le contesto que quiero llevarte a un motel, a una suite, pedir champaña y permanecer contigo por lo menos unas 3 horas. Olga se sonrió y me dice hoy nuevamente quiero ser tuya, me acerco a su boca y le doy un beso ligero que ella responde sacando su lengua y sin más nos dirigimos a un motel muy discreto, a donde no la había llevado en las oportunidades anteriores. Ingresamos en mi auto y le dije al encargado que necesitamos una suite, bien cómoda. Nos indicó una de las puertas y a ella nos dirigimos. Era una suite muy elegante, forrada en espejos, una cama anchísima, tendido de seda, la música era de Bach y antes de nada le dije a la encargada del bar que nos enviara una botella de champaña. Con la música nuestra plática se puso más íntima, y acercándome a ella y poniendo una mano en su piernas, así como muy natural sin avanzar más a la altura de sus muslos le decía casi al oído, Olguita, cada día te deseo más, siempre pienso en estar haciendote el amor, otra vez gozando de ti, de tus deliciosos muslos y esos senos que me vuelven loco. Volteo su cara hasta quedar de frente muy cerca y me dice, mira tu sabes que te tengo ganas y solamente por eso y por todo lo que me gustas, he estado contigo en otras ocasiones, y poco a poco abrió más sus piernas y me permitió sentir el bulto de su cosita, ya con algo de humedad, apartando el resorte y llegando con dos de mis dedos a acariciar superficialmente su rajita, soltó un pequeño suspiro ahogado y despacio me dice al oído, ya ves, esto solamente sucede contigo, es que te deseo y me encanta la forma como me haces el amor; ya con más calma volví al ataque, ahora sí tratando de ir desvistiendo a Olga, ella también comenzó a responder a mis caricias y no dejaba de besarme y sobarme la espalda y las nalgas por encima de mi ropa, la lleve hasta la cama y ahí seguí hasta que quedó solo en un pequeño panty, de algodón con encajes, negro, estaba deliciosa, así como un brasier negro, igualmente de encaje, sus hermosos y apetitosos senos quedaron ahora al alcance de mis labios. Olga me deseaba tanto como yo a ella, y me fue dejando hacer, me prendí a uno de sus ricos senos, con un pezón grande y oscuro que conforme se lo chupaba y daba pequeños mordiscos, se hinchaba hasta alcanzar el tamaño de una uva grande, tomé el otro y le dí el mismo tratamiento, Olga me sobaba la cabeza y más me repegaba a sus senos, se los seguí mamando y masajeando con las dos manos y ella jadeaba ya más fuertemente bajé una de mis manos y ya directo a su cosita que tenía con bastantes vellos y sin arreglo o afeite alguno, le fui sintiendo unos labios mayores grandes y carnosos, y un huequito no muy abierto, se lo fui recorriendo primero con uno de mis dedos y conforme lo movía y se lubricaba, agregué un dedo más y alternaba entre su cueva y su clítoris; Conforme le daba ese tratamiento con mi mano, Olga jadeaba y abría más las piernas hasta que me dejó total libertad de movimientos y entonces acerqué mi otra mano, con dos dedos tomé algo de su lubricación y seguí el caminito hasta su culo, se lo toque, era delicioso como yo me habia dado cuenta ese día en la calle; me detuve y me desnudé y poniéndome mi condón me preparé a penetrarla acercando mi verga a la entrada de su cosita. La volví a acariciar directo en su raja y esta seguía húmeda y tibia, se prendió nuevamente y seguí hasta que me dijo ya, papito métemela, métemela por favor, que ya no aguanto. Me acomodé entre sus piernas y se la deje ir firme y continuamente hasta el fondo, ella se acopló perfectamente a mis acometidas y seguía el ritmo de mi penetración alcanzando un vaivén muy sabroso y acompasado, Olga ponía los ojos en blanco y no dejaba de gemir, me salí de ella y ella misma se montó en mí de frente, con una de sus manos dirigió mi verga a su raja, se la metió y empezó a cabalgar muy rico, ya que bajaba y subía y lo alternaba con una rotación deliciosa de sus caderas, yo solo sentía que mi verga estaba atrapada con su funda y conforme alternaba sus movimientos me acercaba a mi eyaculación, pero antes de que esta llegara Olga se vino nuevamente y eso me sirvió para controlarme. Dejé que terminara y la puse en la orilla de la cama y se la meti otra vez, pero con sus piernas en mis hombros, en esta posición, no solo la penetraba deliciosamente sino que ademas masajeaba sus tetas hermosas y debido a su estado de excitación se la dejaba caer bien profundo ya que sus suspiros y gemidos así me lo indicaban, otra vez se vino y entonces me pegué a su pecho y le preguntaba, Olga te gusta mi verga? Te está entrando rico?, que tal te estás viniendo? Y ella contestaba con monosílabos y movimientos de cabeza, papito, rico, papito, papito me gusta tu vergaaaa, no me saques tu vergaaaa, que rico me metes la vergaaaa, en fin varias frases pero siempre incluyendo la palabra verga y que rico me haces el amor. Total que el placer no es eterno, por más esfuerzos hechos, finalmente estaba por eyacular y metiendosela hasta el fondo solte como 4 chorros de semen bien cargado y caliente, me salí de ella y nos recostamos. Olga sudaba copiosamente y se recostó en mi pecho y no dejaba de acariciárme la verga, total que luego de un rato, me paré al baño, me di un duchaso y volví a la cama. Olga estaba ansiosa como al primer momento y me abrazó y comenzamos otra vez, busqué acomodarme de forma que dejé mi verga ya semi parada a la altura de su cara y ella empezó a acariciarla con sus manos se la pegaba a la cara hasta que le dio un primer besito apenas en el glande, insistí y fue abriendo la boca y comenzó a meterse mi verga, hasta que la engulló toda y me empezó a hacer una mamada riquísima, es más de esa vez en adelante una parte muy importante de nuestros encuentros eran esas mamadas, ya que se prendía a mi verga y hasta costaba trabajo separarla de ahí. Ya por meterle la verga, me paró al ponerme el condón y me dijo que en verdad tenía mucho tiempo sin probar hombre, que su marido definitivamente se había olvidado de hacerle el amor, que le metiera la verga al natural, que ansiaba sentirla así, se la metí y volvió a llegar en unas tres ocasiones seguidas, hasta que teniéndola con las piernas al hombro. Fue en ese instante cuando le propuse algo que jamás le había propuesto en las oportunidades anteriores y le dije Olga, quiero comerte el culo, déjame por favor, Olga lo pensó un instante, pero su respuesta fue la de voltearse boca abajo, y dejar a mi alcance esa hermosura de culo que antes yo no había admirado tan detenidamente. Me puse un condón y le empecé a meter la verga por el culo. Si bien no entró de una, no fue tan difícil ya que conforme le iba metiendo paso a paso, su culo se abría y me recibía bien aunque en su cara se reflejaba una pequeña mueca de dolor, paré un momento como a media verga, hasta que Olga misma se movió y se metió lo que sobraba, así que empecé el movimiento de entrada y salida muy firme y antes de venirme de esta forma Olga nuevamente se vino y hasta le temblaban las piernas. Quiero decirles que mientras le comía el culo, le agarraba sus deliciosas tetas y colocaba mi lengua en su espalda, lo que hacía que ella sintiera más y mas placer. Me salí y después de un breve descanso nos quedamos dormidos como dos horas seguidas. Teníamos tiempo. Nos bañamos y todavía ahí Olga me volvió a mamar la verga aunque ya no me vine. Olga me decía que otra vez la había hecho muy felíz, que antes no había cogido así, que ojalá esto se repitiera siquiera cada mes. Yo le dije que si bien no estaba en libertad de verla tan seguido como quisiera, si contara con que buscaríamos un espacio por lo menos cada dos semanas. El primer año si bien no era cada dos semanas, si nos vimos por lo menos una vez al mes, teniendo unas sesiones muy alargadas y gratificantes de sexo muy a gusto, además de coger en muchas posiciones diferentes, agregamos un vibrador, el cual me comentó Olga que no le había gustado, que prefería mi verga naturalita y así fue, nunca más probamos otro juguete, pero si la variedad de posiciones, mamadas y penetraciones anales y vaginales, mantenían el gusto de vernos con gusto. Como ella pudo conseguir un empleo fijo con un horario variable muy pesado, nuestros encuentros se hicieron más esporádicos, sin embargo esta relación se mantuvo caso diez años continuos, hasta que ella se movió de residencia al norte del país hace cosa de dos años y jamás nos pudimos encontrar nuevamente.


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