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  eroticos > OtrosMaria José, sexo duro

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se publicó en la web el 21 de Febrero del 2007

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  Categoría: eroticos > Otros
  Titulo:

Me llamo Maria José, soy casada desde hace 21 años con ...... (no puedo mencionar su nombre) quien fue mi primer novio y mi único amor de toda la vida, como fruto de mi matrimonio di a luz a dos niñas, hoy en día ya adolescentes. Físicamente puedo decir que a mis 43 años no soy la gran cosa que digamos pero tampoco estoy mal; soy gruesita, de cabello cobrizo ondulado, tengo ojos de color cafés claros, mi piel es de tez blanca, mis senos son grandes, provocativos, firmes, tengo piernas gruesas y siempre visto con falda corta, muslos igualmente gruesos que según mi esposo hacen buen juego con mi trasero redondo y un poco grande para mi gusto. Siempre realizamos fiestas con un entorno familiar. A ellas asistía igualmente Francisco, que, aunque era tambien casado, yo notaba como siempre me miraba con deseo. Una mañana, estando en casa, tropecé con un dvd tirado en el suelo, lo levanté y pensé si servía o no, así que para salir de las dudas prendí la tele y la video, inserté el Dvd y comenzó la reproducción, a ver las escenas me quede helada, era un película pornográfica, que sin duda ya labia estando viendo por que ya se encontraba avanzada de escenas, no sé por que motivo, pero me quedé viéndola por unos minutos más, eran imágenes fuertes, había una chica que tenía sexo con otros tres hombres a la vez, no se por que pero me quede viendo la película, sin quererlo poco a poco me fui sintiendo extraña al ver esa película, conforme pasaban los minutos sentía que la temperatura de mi cuerpo subía, me sentía nerviosa y un poco inquieta a la vez, sin quererlo comencé a acariciar mis piernas poco a poco, al igual que el cabello, no había duda que aquella película me estaba excitando muy rápido, desabroche unos cuantos botones de mi blusa, y comencé poco a poco a deslizar mi mano dentro de ella ya era un hecho, aquel video pornográfico ya me tenía excitada, de repente oí la voz de Francisco que hablaba fuera de la casa, un poco nerviosa y excitada por aquellas imágenes baje rápidamente por las escaleras para ver que se le ofrecía, abrí la puerta y ahí estaba. Había ido a que yo le entregara un libro que me había prestado. Hablamos, pero durante todo momento yo trataba de ocultar mi nerviosismo y la excitación en la cual me encontraba en ese momento. Mientras buscaba el libro, yo trataba de contener el momento que estaba sintiendo en ese momento, pero era inútil, parecía que mientras más intentaba controlarme más excitada me ponía, cosa que no podía explicarme de alguien como yo. Los minutos pasaban y yo seguía en mi lucha por tranquilizarme sin lograrlo, todo dentro de mi me decía que debía desahogarme y explotar en ese mismo momento. Francisco me dijo que no encontraba el libro donde yo le habia dicho, y ante la urgencia que tenía yo para que se fuera lo mas rápido posible y no notara mi estado de excitación decidí ayudarle. Comenzamos a buscar juntos el libro mientras yo me ponía de puntitas para que yo pudiera alcanzar las cajas de los discos. Conforme avanzaba Francisco y yo nos íbamos acercando poco a poco, mientras él estaba agachado buscando en el suelo yo buscaba en la parte de arriba, él de izquierda a derecha y yo de derecha a izquierda, hasta que topamos completamente, él quedó debajo mío y por lógica yo arriba de él. Francisco miro inmediatamente hacia arriba, y clavó la vista en el disco hacia debajo de mi minifalda, Francisco claramente se dio cuenta de que lo observe y trata de desviar la vista hacía otro lado, yo no se por que motivo no le dije nada y dejé que eso pasara. Volteaba debajo de mi falda a cada rato, según él yo no lo veía el libro, pero yo lo alcanzaba ver de reojo y veía como su mirada se clavaba debajo de mi mini, mientras tanto yo me hacía la que no veía no se por que pero dejé que Francisco viera cuando quisiere debajo de mi minifalda, tal vez fui mi nivel de excitación que no se lo impidió y en base a eso me excitaba más y más. Así lo tuve durante varios minutos, hasta que en una de ellas viéndolo de reojo vi que su mirada estaba completamente debajo de mi falda, seguramente viendo mis piernas y mis nalgas, mientras lo veía vi como se mordió los labios para después lamérselos, sin embargo no se atrevía a nada más, inmediatamente bajó de nuevo su cabeza para continuar buscando, bajando la mirada para ver donde pisaba noté un bulto en el pantalón de Francisco, me quedé viendo ese bulto por unos instantes hasta que vi que agarro su bulto con su mano derecha y lo frotaba un poco desesperado, "seguramente ya también estaba excitado como yo", pensé en ese momento, mientras que mi corazón latía muy rápidamente, estaba muy nerviosa, seguramente con solo un roce podía acabar con mi seriedad que trataba de sostenerse de un hilo en aquella habitación. Mientras seguía buscando el dichoso libro, sentí la mano de Francisco recorriendo mi pierna derecha hasta llegar a mis nalgas, las acaricio, las pellizcaba, a todo eso yo solo sentía que mis piernas temblaban, mientras que yo no podía decirle a Francisco que parara, al contrario quería decirle que no parara, pero no podía hablar en ese momento. Francisco se levanto del suelo y se puso de pie atrás de mi, puso sus manos sobre mi cintura y me jalo hacia él, en ese momento mi voluntad ya estaba hecha pedazos, mi excitación hacía que respondiera a cada acto que Francisco hiciera. Francisco comenzó a besarme el cuello, acto al cual yo respondí acariciando su cabello con mi mano izquierda, las manos de Francisco inmediatamente comenzaron a subir mi falda, una vez logrado sus manos buscaron aprisionar mis nalgas, la desesperación de Francisco hacia que sus manos me apretaran las nalgas con gran fuerza, inmediatamente Francisco me volteo, una vez estando frente a frente, se abalanzó sobre mi boca, su lengua comenzó a darse paso por mis labios hasta que su lengua encontró la mía, fue un beso muy pasional, mientras seguíamos besándonos, las manos de él comenzaron a bajarme la falda hasta que esta finalmente cayó al suelo, yo no perdí el tiempo en comenzar a desabrocharle el cinturón y luego el pantalón, finalmente baje su cierre y acaricié su verga con mi mano, él cual ya se encontraba dura como una piedra, Francisco se separó de mis labios y tomó mi blusa con las dos manos y la jaló con fuerza, los botones de mi blusa cayeron por todo el piso del cuarto, terminó de quitarse los pantalones y su playera, inmediatamente me tomó de los brazos y me lanzó sobre la cama una vez estando rendida en la cama se abalanzó encima de mi y comenzó a besarme nuevamente, esta vez comenzó a besarme el cuello, en algunas ocasiones me mordía la oreja y luego baja con su lengua por todo el cuello esa sensación me hacía poner más y más caliente, comenzó a desabrochar mi brasier hasta que logró dejar mis senos desnudos, sin pensarlo dos veces los aprisionó con su manos, con sus manos acariciaba mis senos, con sus dedos recorría las orillas de mis pezones que se encontraban tan duros como su verga, seguramente sin temor a equivocarme puedo decir que en aquella ocasión mis pezones habían estado lo mas duro que en toda mi vida, Francisco al darse cuenta me los pellizcaba, me dolía un poco pero no voy a negar que era un dolor muy placentero. Después de jugar con mis senos se los llevo a la boca, ya que mis senos son grandes, estos desaparecían en su boca cada vez que este se los comía mientras disfrutaba de mis senos, Francisco rozaba mi entrepierna con su verga que se encontraba más duro y más duro, parecía que el verga deseaba salir de su prisión, así que ni tarde ni perezosa comencé a tratar de bajarle el bóxer, se dio cuenta de aquello y me hizo más fácil quitárselo, él también agarró mi tanga que estaba completamente mojada y la deslizó suavemente por mis piernas hasta quitármela dejando toda mi concha al desnudó, Francisco no podía ocultar la cara de lujuria que tenía, mientras que yo ya no podía seguir esperando más, deseaba ser penetrada lo más pronto posible. Abrí mis piernas y mi vagina quedó a su merced, Francisco tomó su verga y la apunto hacía la entrada de mi vagina, su glande rozaba mis labios vaginales, preparándose para entrar en mi vagina, yo solo podía soltar unos ligeros gemidos, cuando de un sólo golpe empujó su verga hasta el fondo de mis entrañas, Ohhhhhhhh, fue sólo lo que pude exclamar al sentir su verga entrar en mi vagina, sin perder el tiempo Francisco comenzó con el mete y saca, con cada embestida sentía que la verga llegaba más lejos cosa que a mi me gustaba, Francisco mientras continuaba con el mete y saca, apretaba mis muslos con sus manos, en un momento agarró mis piernas y las subió encima de sus hombros, esa posición me hizo soltar unos gemidos de placer más fuertes que llenaban toda la habitación, que sensación tan maravillosamente placentera, es lo único en que pensaba en ese momento, mientras seguía embistiéndome cada vez con más fuerza, mis senos se movían al ritmo de las cogidas, de pronto sacó su verga de mi vagina, la tomó con su mano y se subió encima de mi, colocó su erecto miembro en medio de mis senos y con sus dos manos los aprisionó, y comenzó a cogerme los senos, mientras sentía su verga dura y caliente entre ellos, Francisco aprisionaba mas mis senos entre sus manos, en algunas ocasiones me dolían sus apretones, pero en aquella situación no me importaba ya que estaba disfrutando al máximo el hecho de ser mujer, por fin terminó con cogerme los senos y se bajo de encima de mi cuerpo, una mano pronto bajó para tocarme mi vagina que aun se encontraba mojadita, introdujo unos de sus dedos dentro de ella y lo comenzó a mover en forma de círculos, y empezó a lamerme las piernas, las que decía le fascinaban, me decia “mamacita rica, deliciosa, dulzura” cuando de repente el teléfono sonó, asustada volteé a mirar el reloj eran las 5 : 05 pm, seguramente era mi esposo, ya que el día anterior había quedado en llamarme al rededor de las cinco de la tarde; El simple hecho de estar hablando por teléfono con mi esposo mientras tenia sexo con otro sujeto me excitaba aun más. De seguro mi esposo no podía imaginarse que su tímida esposa estaba siendo cogida en su propia casa mientras él hablaba por teléfono. Los gemidos los sentía apunto de salir de mi garganta, tenía miedo de que alguno se me saliera y mi esposo me descubriera, así que le dije que me llamara mas tarde. Inmediatamente colgué el teléfono para poder soltar los gemidos que tenía atorados en mi garganta, mientras Francisco seguía perdido entre mis piernas, no tarde mucho en tener mi segundo orgasmo, sin embargo no se separó de mis muslos, se bajo de la cama e hizo que yo lo hiciera también, inmediatamente se puso frente a mi - Híncate - Me dijo, a lo cual yo respondí con el acto de hincarme delante de él, a esas alturas ya me imaginaba que quería que le chupara la verga, puso una mano atrás de mi cabeza mi entras que con la otra aguantaba su verga apuntándola hacia mi rostro, especialmente hacía mi boca. El sólo hecho de imaginarme mamandole la verga me daba asco, ni a mi propio marido se lo había hecho y ahora estaba a punto de hacerlo. Francisco notaba que no quería hacerlo por lo que colocó su mano detrás de mi cabeza y comenzó a empujarme hacia su verga, mientras, yo ponía fuerza de resistencia para que no lo hiciera, tal parecía que el hecho de que me rehusará a mamarle la verga lo excitaba aun más de lo que ya estaba, comenzó a aplicar más fuerza hasta que su verga tocó mis labios, con su mano derecha la cual sostenía su verga, comenzó a pasármela por mi boca, con mis labios pude sentir que su miembro se encontraba muy duro y caliente. Viendo que me tenía atrapada, no tuve más remedio que acceder a sus deseos. Tomé su verga con una de mis manos y comenzé a masturbarlo lentamente, al ver esto me soltó la cabeza y dejó su verga a mi merced, mientras lo masturbaba agarraba fuerzas para podersela mamar, sin perder más el tiempo, acerque mis labios hacia su verga y le di un beso en la punta, me aleje nuevamente de él y seguí masturbándolo para obtener más fuerzas de voluntad, ya decidida a hacerlo, abrí mi boca e inserte en ella la verga de Francisco, comencé a chuparla rápidamente, en eso me agarró nuevamente la cabeza y me dijo: No tan rápido, hazlo lento, accedí a su propuesta y comencé a bajar el ritmo, comencé a chuparsela lentamente, la metía, la sacaba y le daba vueltas dentro de mi boca como una paleta, mientras tanto de la boca de Francisco salían unos dulces gemidos que me indicaban que por lo pronto lo estaba haciendo bien, saqué el pene de mi boca y con mi lengua comencé a recorrer todo el tronco hasta llevar a la punta, en la cual hacia pequeños círculos alrededor de ella con mi lengua, después envolví su glande con mi boca, Francisco parecía volverse loco con cada chupada que yo le daba, entre chupadas y lamidas, le mordía un poco el pene a Francisco sin querer a lo que él respondía con ligeros gritos, después de haber estando mamando el pene de Francisco por uno minutos ya había perdido el asco hacía aquello, al contrario ya me había gustado estarle mamando el pene a Francisco, tanto me había gustado que agarraba su pene y lo devoraba con gran lujuria y pasión, me gustaba tenerlo entre mi manos y mejor aun entre mi boca, era un sensación única, en aquellos momentos no podía creer que dentro de mi, una mujer seria, tímida y recatada, se escondía una putita esperando ser liberada y que al fin había salido de su prisión, mientras tanto seguía con mi mamada, teniendo cuidado de que no se fuera a correr en mi boca, en eso Freddy sujeto mi cabeza con sus manos y comenzó a cogerme por la boca, Francisco sólo soltaba gemidos y más gemidos...Yo no podía decir nada ya que el pene de Freddy ocupaba toda mi boca. Francisco seguía con su acto de cogerme por la boca cuando de pronto comenzó a acelerar el ritmo, en ese momento me imaginaba que el orgasmo de Francisco seria estruendoso, y asi fue. Francisco sacó su pene de mi boca y yo quedé exhausta. Luego para terminar Francisco se vistió mientras yo lo observaba desde la cama, cuando terminó de vestirse se despidió de mi, como si nada hubiera pasado, mientras yo tome una ducha feliz por aquellos momentos llenos de verdadero placer y feliz de descubrir mi nueva identidad, ¿El libro?, mmm bueno creo que después de haber tenido una aventura como aquella, ¿A quien le quedan ganas de buscar un libro?...


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