En menos que un burro rebuzna.
Su voz resonaba muy cascada debido a la mala calidad de los altavoces, ataviado con chilaba en pleno agosto mascullaba una retahíla ininteligible que hipnotizaba a todo el que pasaba por allí. En el zoco nos empujábamos bajo una serie de reglas tácitas que hasta los turistas asimilaban enseguida. Entre empujón y empujón el chamán dijo de repente : “en menos que un burro rebuzna las cosas cambian sin que a las personas les de tiempo a acostumbrarse a ellas”, oh, nos miramos asintiendo y pensativos ante tales palabras. La casualidad vino a despertarnos pues un asno aparcado cerca del puesto rebuznó de manera insistente, todos nos quedamos expectantes, ilusionados, emocionados pero no pasó nada, nada, nada... Nos dirigimos hacia el embaucador de muy mal humor, éste viendo la situación se intentó alejar del puesto pero la pequeña muchedumbre lo persiguió, en un acto desesperado se quitó la capucha y gritó: “soy Paulo Coelho, sólo quería ilusionaros”, pero esto no surtió efecto, con la chilaba remangada salió corriendo y todos tras él. Días mas tarde algunos que presenciaron lo ocurrido vieron al hablador en una población cercana, y no le hicieron caso, habíamos vivido una pequeña ilusión, queríamos que todo cambiase por arte de magia hacia algo mucho mejor pero pasa el tiempo y todo sigue igual.