Ahora estoy en la habitación de mi hermana, en Barcelona. He ido a buscar mis cosas en el piso de Sabadell. Si, en ese piso al que tuve que irme después de que me echarás de nuestro piso en Bellaterra, al que cuando lo vi por primera vez pensé: ahora lo encuentro nuevo, pero durante todo el curso me cansaré de verlo. Que equivocado estaba… Me hacía tanta ilusión compartirlo este año contigo, y si hubiera hecho falta también el resto de mi vida. ¿Pero tú te cansaste, no es verdad? Recuerdo cuanto de enamorado estaba al principio. Cuando íbamos al cine, cuando me quedaba a dormir en tu casa y también cuando llegó ese fatídico día que no me hubiera importado morir. Era un 25 de marzo, tú te levantaste a las 8 para ir a trabajar a la autopista de l’Ametlla de Mar, un trabajo temporal de cuatro días. Te quiero mucho me dijiste. Me sentí el chico más feliz del mundo. El más afortunado. Cuan contento me sentía. Así de enamorado me desperté a las 10. Cogí el coche y me volví hacia mi casa. Me enchufé a Internet con el ordenador de mi habitación. Si, exactamente, ese ordenador que traje a tu casa e intenté arreglar para tu padre. Me conecté al correo y la duda me abrumó. Yo sabía que tenías un correo secreto, el yahoo. Intenté entrar antes de que nos fueramos a tu piso en bellaterra el 18 de marzo o así. Esos días donde fue maravilloso e increíble. Estuve apunto de verlo mientras tu dormías en mi casa, pero no pude entrar, por suerte se me bloqueo y lo dejé estar. Al volver a dormir contigo te abracé fuerte y me sentí muy afortunado de estar contigo.
Al día siguiente nos fuimos a tu piso de bellaterra. Miramos los serrano. Pero no nos desviemos del tema.
Estaba sentado frente al ordenador con la página del yahoo puesta. No sabía si entrar o no… la verdad es que estaba indeciso, pero… tú dos días antes no habías querido venir a dormir a mi casa, habías preferido quedarte en l’Ametlla, yo sospechaba que para conectarte, aunque no lo sabía seguro. Si hubiera sido sólo por eso no hubiera entrado. Pero mientras estábamos en tu piso de bellaterra, tu ex, ese Francés de mierda, Fabrice, te hizo un montón de perdidas. Yo sospeché, pues cuando cortaste con él y me pasaste la conversación me hiciste mucho daño. Le decías que era el que más querías y querrías jamás. No cortaste con él hasta que estuvimos un mes juntos, y porque yo te dije que o se lo decías o no me volvías a ver jamás.
Pues bien, todas esas sospechas me obligaron a entrar. Yo sabía que no había nada de malo en ese correo, pero en el interior de mi corazón y en la parte de mi mente que no estaba enamorada, sabía que si había algo. Habían emails podridos, que podrían, incluso hasta provocarme daños psicológicos.
Cuando conseguí entrar a tu mail de yahoo y vi varios mails de Fabrice empezó a temblar. Mis manos parecían bailar una danza tecno. Leí el primer mail. El te decía que lamentaba lo ocurrido y que te iba a poner no admitir para siempre. Leí tu contestación. Le decías que no, ahora no lo recuerdo bien, pero creo que le decías que fuerais amantes. Y así todos los mails. Tu le decías que era el amor de tu vida, y que seríais amantes para siempre, que le querías más que a mi, pero porque habías estado más tiempo con él. Le decíais que haríais el amor. Que seríais amantes en secreto. Esto ya de por si me hizo tanto daño que no podía cicatrizar. Pero muy en el fondo esperaba que solo se lo dijeras para no herirle. Pero vi otros mails. El te pedía que le fueras a ver a Francia, y tú le decías que no podías porque tenías clase, pero que bajara él. La fecha de tu respuesta era de un día antes. Unos momentos antes de mandarme un mail a mí diciéndome que me querías mucho, que lamentabas que me hubiera enfadado porque no habías querido venir a dormir a mi casa. A él le decías que tenías muchísimas ganas de verlo, que era un gabachito muy guapo y que en l’Ametlla de mar había muchos francesitos. Al terminar de leerlo me ofusqué (ofuscar, jeje, tu palabra favorita para decir enfadado) Lloré como un niño. Te quería tantísimo en ese momento que quería morirme, quería desaparecer del mapa. No quería vivir más. Te llamé llorando y te dije que habíamos terminado, que eras una mentirosa y que no quería volver a saber nada más de ti. Cogí el coche y llorando a lágrima viva di muchas vueltas, fui a l’ametlla a devolverte unas cosas y volví a mi casa. Tú me enviaste unos cuantos mensajes diciéndome que sólo me querías a mi. Mi amigo Alberto me dijo que no te creyera, porque estaba enamorado y los enamorados son ciegos. Yo al final de todo te perdoné. Me dijiste que al terminar de trabajar me llamarías y acabé llamándote yo. Te perdoné al final pero me marcó mucho y te lo hice pagar unos dos meses. Enfadándome cada vez y haciéndote llorar. Te pedí perdón pero seguiste mintiéndome con muchas cosas. Me decías que querías vivir conmigo y quedabas con otra gente para vivir. Yo no le veía sentido y me enfadé mucho. También me enfadé cuando no parabas de hablar de Italia y el curso próximo querías estudiar italiano, porque me habías dicho que no irías de Erasmus, y yo sabía que si que querías ir. Un día me enfadé y me fui a Móra porque tu hablabas con un italiano y te había pasado fotos, además decías a tus amigas que era muy guapo y les pasabas su foto. Cuando fui a Móra me dijiste que lo dejáramos un tiempo. Pero al día siguiente nos reconciliamos. Aunque, al cabo de dos días me hice pasar por un italiano en el canal que chateabas. Y allí quería quedar contigo, tú no te negabas para nada en quedar con un italiano desconocido. Incluso afirmaste que querías ir de Erasmus seguramente, y que probablemente me dejarías. También afirmaste que tu próximo novio querías que fuese italiano. Yo me enfadé y aquella vez fue la que estuvimos apunto de romper. Yo volví a Bellaterra en tu piso y te pedí perdón. Tu madre subió de l’ametlla y nos hizo reconciliar. Ya venía de camino el verano. En dos semanas ya estábamos en l’Ametlla de mar en casa de tus padres viviendo allí. Estuvimos desde mediados de junio hasta el 1 de septiembre. Fue el mejor verano de toda mi vida. Yo me aficioné mucho a escribir y no pasaba tanto rato contigo. Te pido perdón de verdad, desde que me dejaste no he podido volver a escribir un relato hasta ahora. Si me lo hubieras dicho claro hubiéramos salido mucho más y no habría escrito tanto. Porque para hacerte feliz hubiera hecho lo que sea. En verano tuvimos nuestras pequeñas peleas, incluso tuviste celos de dos chicas que me enviaban mensajes. Yo no entendía como podías tener celos de unos mensajes, si tu mucho antes te habías enviado mensajes más íntimos con otro chico que antes te gustaba cuando eras pequeña. Bueno, el verano fue el mejor de toda mi vida. Dormíamos juntos y nos decíamos que nos queríamos muchísimo. Nos peleábamos un poco. En septiembre al ir al piso nos empezamos a pelear un poco más. Porque tu un día estabas enfadada sin motivo y al otro porque hacía una semana o más que no hacíamos el amor. Yo no se si en una chica es normal no querer hacer el amor en toda la semana. Pero en verano me dijiste que solo era porque estaban tus padres. Y en el piso seguíamos igual. Un fin de semana, nos fuimos a l’Ametlla y el domingo me fui solo porque tenías que renovar el DNI. Tu me dejaste tu móvil porque el mío no iba. ME dijiste que vendrías el martes. El martes me conecté y me dijiste que vendrías el miércoles. El miércoles llamó Fabrice. Yo me desesperé. No te lo había dicho, pero incluso antes de conocerte ya había tenido pesadillas con este chico. Y seguí teniéndolas al conocerte. Sentí que un antiguo fantasma había vuelto y temblé. Me hice pasar por chica y le dije que no estabas. Te llamé y me enfadé contigo. Tú me dijiste que no sabías nada y que vendrías el jueves. El jueves no llamaste en todo el día. Te llamé por la noche, a las 12:30 y me dijiste que vendrías el viernes. Yo me mosqueé un poco porque no habías llamado. El viernes volvió a llamar Fabrice. Me hice pasar por chica y le dije que no querías saber nada más de él. El me dijo que hacía gran momento que no hablaba contigo y que iba a venir a Barcelona y quería verte. Creo que se trago mi farsa y colgó. El viernes me dijiste que vendrías el sábado. El sábado no estaba seguro si vendrías y sin decirte nada me fui. ¿Si tú no te preocupas por mí porque voy a preocuparme yo por ti? El domingo por la noche volví y te encontré. No querías hacer el amor, pero sobándote te convencí y lo hicimos. Recuerdo la cosa tan fea que me dijiste. ¿Cómo sería hacerlo sin condón? Te pregunté, y tú respondiste: da igual, porque tú nunca lo harás conmigo sin condón. Me sentí un poco mal con tu desprecio pero terminamos haciéndolo. Esa noche no me dejaste dormir contigo, tuve que dormir en la otra cama porque decías que te dolía la espalda… aunque, sinceramente no me lo creo. Al día siguiente tampoco querías hacerlo, por supuesto. Te enfadaste porque habías hecho unas fotos con mi ordenador y no las encontrabas. Entonces llegó una amiga de tu antiguo piso y fuimos con ella a que nos enseñara su piso. Al volver yo me sentí triste. Tu no me hacías mucho caso, estaba lejos de mis amigos y me sentía muy solo y triste, pues me había pasado la semana solo en el piso. Tu decidiste romper conmigo aquella noche, porque decías que no aguantabas más mis altibajos. Por un tiempo, dijiste. Dijiste que lo dejábamos por un tiempo. MENTIRA. Yo fui al psicólogo porque quería portarme más bien contigo y quería recuperarte. Era el 4 de octubre cuando me dejaste. El 6 me fui a casa de mi hermana y decidiste que me cambiará de piso, aunque yo estuve conforme. Yo estaba ilusionado con volver contigo y aguanté a pesar de todo. Me decías que era por un tiempo, pero que me fuera con quien quisiera, eso me dolió muchísimo. Me hacías tener muchas ilusiones. Todas se acabaron cuando te vi esos mensajes en el móvil. Dos días después de romper ya te estabas mandando mensajes con un tal Jordi Gerard, querías quedar y os llamábais cariño y esas cosas. ¡Dos días después, por el amor de dios!. Eso ya venía de antes de romper. Después encontré un mail de tu hermana. Diciéndote que un tal Jorge era muy buen candidato. También vi un mail tuyo que decías que ya me habías echado de cada, que me habías hecho las maletas. Qué te caía bien pero que era muy pasivo y celoso, y que ya te agobiaba. ¿celoso? Hacía cuatro meses que no te decía nada. Te llamé y me enfadé. Te dije que fueras valiente y que me dijeras al menos el verdadero motivo por el que me dejabas. Que no me dieras la culpa a mi de nuestra ruptura. Cuando lo único que tu querías era tener otro novio y dejarme a mí. En cambio, a mi me decías que volverías conmigo si yo cambiaba. Y estaba haciendo todo lo posible por ti. Me dicte muchas falsas esperanzas y me las creí. Decías que no querías novio y estabas buscando otro como una loca. Encima me decías que no me montara películas. No se si el Fabrice ese de los cojones tendrá algo que ver, pero apostaría a que sí. Si te perdoné aquella vez fue porque pensé que no podías amarlo tanto como para dejarme a mi tirado si el volvía. Ahora no quieres ni hablar conmigo, porque te pillé tus falsedades. Te envié un último mail diciéndote que dejarás de decir que no te demostraba que te quería y que me dijeras la verdad, que admitieras que querías estar con otro. En tu nick llevabas: como más grande son menos vergüenza tienen. A saber porque lo traías. Me dices que soy un paranóico. Pero con el Fabrice me hiciste lo mismo. Siempre lo niegas todo ante la evidencia. Sólo te envié un mail diciéndote todo lo que te había querido y que me dijeras la verdad, porque sino iba a descubrirla yo mismo y restregártela por la cara. Porque ya estaba harto que me tomaras el pelo. ¿Qué conseguí? Que el día siguiente me llamaran un montón de veces tus padres. Y como no lo cogía tu padre me mandó un mensaje diciéndome que fuera a buscar mis cosas y que te dejara en paz nos las veríamos. ¿Qué te dejara en paz? Pero si no te hice nada por el amor de dios. ¿me merezco una amenaza de tu padre idiota porque te mandé un mail? Te dije que esperaras una semana para que fuera a recoger mis cosas porque me hacía mucho daño volver. Tu no me hiciste caso. Ahora ya ni me recuerdas, ni sabes quien soy, tu hermana ya vi que no le importó mucho que rompimos y tu familia igual. Tu madre ya ha hablado con ese Jordi Gerard por teléfono. A mi ni me hablas tampoco. ¿No recuerdas que vivimos juntos todo el verano? ¿Qué un montón de veces me dijiste que me querías? ¿no recuerdas que he perdido 300€ con los billetes y el hotel reservado para que fueramos a Londres? La verdad, tienes muchísima sangre fría al decirme te quiero y a la semana siguiente diciéndome: No quiero voler a saber nada más de ti.
Pues bien, esta es mi patética vida. Me lo tomé muy serio. Me fui a vivir con ella y me echó sin contemplaciones. Ahora estoy hecho una mierda. Ya estoy aguantando bastante y lo estoy pasando muy mal, y a ella ni siquiera le importa. Espero encontrar una buena chica que no sea un zorrón y me respete. No aguantaré ninguna tontería de infidelidad. Y se me vuelve a ocurrir lo mismo, las mujeres habrán ganado un rompecorazones. Iré por la vida haciendo lo que me han hecho a mi.
Destrozarme la vida.