"Alamut" de Vladimir Bartol, la verdad es que no es tan reconocido como "Dracula" de Bram Stocker, pero debería.
El argumento es relativamente simple, nos narra las aventuras de un jovencito que ingresa en una sociedad religiosa que lucha contra el califa. Pues con esto Vladimir es capaz de crear una novela que te atrapa desde un principio, en donde nadie es tan malo/bueno como parece; donde los motivos de los poderosos se van desgranando, derribando esas patéticas (pero tan bien decoradas) fachadas de religión, de Estado... Es un revulsivo a la conciencia, al pensamiento libre, a no aceptar todo lo que se nos da masticadito y a ser, ante todo, crítico; a recordar que ninguna idea debe ser objeto de devoción ciega, da igual que sea un ideal político que espiritual.